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Mercedes Benz AMG

Prueba AMG GLC 43: Shine like a diamond

La limítrofe de Mercedes Benz entre lo clásico y lo deportivo es muy corta; maneja esa dualidad de forma inherente y es eso lo que produce un golpe certero para noquearnos, como lo hizo el AMG GLC 43 Coupé.

Hay quienes miran los autos con una simple función, la de transportarnos, pero otros más los vemos como una obra de arte, con trazos perfectos y dispuestas a provocarnos los sentimientos más profundos. Los checamos a detalle, cada rincón nos roba el aliento y, para terminar de enamorarnos, los rodamos sobre el asfalto.

El primer suspiro

Es evidente que no todos los coches generan las sensaciones antes descritas, pero hay versiones que sin duda lo consiguen; el Mercedes-AMG GLC 43 Coupé tiene ese poder hasta con el más escéptico. Caes rendido a sus pies al mirar su silueta y al escuchar su eclesiástico motor; un V6 biturbo de 367 caballos de fuerza. Sí, en verdad, el sonido que emana su fuente de poder te deja con la boca abierta.

La información que te da el cluster de instrumentos es completa y clara.. /Foto Notmusa.

Sensaciones

El primer acercamiento que tuvimos con él fue en una fría mañana de diciembre de 2017. Jamás supe cuándo llegó a nuestra redacción, era lunes, muy temprano, el reloj apenas marcaba las 7:00 am. ¿Quién y a qué hora lo llevaron? No lo sabía. Pero esas preguntas no eran relevantes, en mi poder la llave para despertarlo y conocerlo a fondo.

Es elegante, no hay nada raro en cuanto a proporciones; aunque lleva el apellido AMG no se aleja del ADN alemán que caracteriza a la firma. Es un SUV Coupé de lujo con adaptaciones deportivas, si buscas alguna in él está perfectamente detallado; no le sobra, pero tampoco le falta ningún detalle.

 

La parrila es amplia y luce en el centro el logotipo de la marca alemana. /Foto Notmusa.

 

Con clase

Hay una comunión entre hombre y máquina excelsa justo en el momento de acceder al habitáculo; por tus venas recorre la adrenalina necesaria para, en primera instancia, ajustar el asiento con los botones eléctricos anclados en la puerta; después, para tomar el volante y colocarlo a la mejor altura.

¿Que por dentro tiene los mejores materiales? Sí, ¿Que si el diseño del tablero de instrumentos es bonito? También, es evidente, estamos arriba de un Mercedes.

Lo destacable es el espacio; a pesar de ser un Coupé, las plazas traseras son amplias, todo individuo cabe sin problema alguno, aun con la caída que se forma desde el poste C. Quienes estén en la parte posterior del vehículo no sufrirán, incluso personas de gran estatura, y a eso nos referimos a alguien de más de 1.80 metros.

Si nos referimos al exterior, todo está orientado hacia la deportividad, empezando por la parrilla decorada con elementos cromados que simulan diamantes; a la mitad de ella sobre sale la gran estrella, logo de la marca en gran dimensión como la portan otros miembros de la familia. Bajo ella, el paragolpes con el remate en forma de A, clásico de AMG y un splitter cromado. Los estribos laterales, en un acabado similar, y los escapes también en plata, dan una línea de continuidad a toda la carrocería, en la que destacan elementos como las llantas de 20 pulgadas y el discreto spoiler trasero que remarca aún más su carácter.

 

De todo ángulo este Coupé luce deportivo. /Foto Notmusa.

 

A bordo

Los ingredientes más exquisitos se descubren en el manejo. AMG hizo grandes adaptaciones y se agradece, como la configuración de suspensión neumática multicámara, la cual reduce el balanceo y mejora el control de la carrocería. Todo esto se traduce en un mejor manejo y agarre en las curvas; se mantiene rígido y toma cada ángulo con gran audacia, por muy cerradas que sean lo hace de forma relajada sin que pierda el control.

El encargado de provocar todo tipo de emociones es su motor V6 3.0L biturbo de 367 bhp; tiene una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 4,9 segundos y la velocidad máxima, según la marca, es de 250 kilómetros por hora.

Fue un placer manejarlo sobre carretera e inluso por caminos complicados, donde se comportó a la altura y sorteó cada obstáculo sin problema. La fuente de poder ofrece una gran cantidad de torque que la transmisión automática de nueve velocidades aprovecha hábilmente y, debido a que es una AMG, se escucha un gruñido agradable cuando se hace cada cambio de marcha. En curvas es hábil y en recta es un auténtico depredador, sobre todo si aplicas los modos Sport, Sport + y Manual.

Conclusión

Fue poco el tiempo que tuvimos para conocer este vehículo a fondo, pero el necesario para llegar a la conclusión de que es un contendiente difícil de vencer en su segmento. Si te gustan los coches con buen diseño, clase y deportividad, no busques más, el Mercedes-AMG GLC 43 Coupé, tiene todo lo necesario para satisfaccer tus exigencias.