Dinastía de mujeres todoterreno

En Estilo de vida, Mundo Sobre Ruedas
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Mopar, la marca original de servicio, refacciones y accesorios originales de FCA, invitó a un grupo de mujeres a un día 4×4 rodando Jeep’s modificados, con el único objetivo de demostrar que este tipo de aventuras no son solo para hombres.

 

Chaparritas, altas, pelirrojas, castañas, peinadas, despeinadas, maquilladas, con accesorios muy femeninos en la vestimenta, labios rojos pintados, bolsa en mano, tenis rosas que adornaban las piernas cruzadas de la sala de espera, y muchas hormonas en el aire que se respiraban desde la puerta de entrada, así estaba el ambiente cuando llegué al corporativo de FCA para elegir uno de los Jeep’s moparizados que se encontraban en el estacionamiento para comenzar una ruta todoterreno que Mopar tenía preparada solo para nosotras.

 

Convivir con un grupo de mujeres es muy diferente a hacerlo solo con hombres, las palabras, los movimientos y hasta el tipo de bromas suelen ser más sutiles, excepto la mirada, porque nosotras si podemos aventar puñales a través de los ojos, de ahí en fuera, hasta las porras entre chicas se gritan con brazos levantados y expresiones felices sin dejar solo una palmada en el hombro como la mayoría de los hoscos hombres por miedo a perder la virilidad. No pretendo ser feminista, pero las mujeres somos unas descontroladas con nuestras emociones por muchos motivos que ahora no vienen al caso, y eso hace que una misma situación cambie casi en su totalidad y la experiencia sea completamente diferente.

 

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Las mujeres también son todoterreno. / Foto: 4R

 

Todos hemos nacido libres de prejuicios, pero a medida que crecemos, asimilamos de nuestra sociedad y cultura no solo los valores positivos, sino también los negativos; no hace falta pensar demasiado para traer a la mente palabras de una sociedad en que la discriminación hacia las mujeres afecta a todos, frases como: “correr como niña”, “pelear como una chica” o “mujer al volante, peligro constante” ¡Nooo! Ésta última en verdad me molesta, y no se trata de defender a mi género porque realmente existe de tooodo en la cultura vial (por lo menos en nuestro país), pero sí se trata de contarles de lo que las mujeres también somos capaces de hacer sobre 4Ruedas.

 

MUJER MOPARIZADA

Para obtener resultados diferentes se deben hacer cosas distintas, así que quedarse con el estereotipo de que un vehículo 4×4 en una ruta complicada es solo para hombres y su fuerza bruta, ya es cosa del pasado. La estrategia y fuerza de corazón mueven montañas y abren caminos, así es Jeep, el vehículo todoterreno por excelencia en el mercado automotriz que no solo manejan los hombres, sino las mujeres también. Subirse a un Jeep es de las mejores sensaciones, ahí empieza la aventura pues empiezas a sentir la adrenalina al jalar tu cuerpo tomada de la agarradera para poder trepar a su interior, la estatura y/o altura no es problema para nosotras, es cuestión de ganas y fuerza. El asiento se puede ajustar perfectamente a la altura de cada quién, lo digo por las que miden metro y medio o por las que somos tan largas que siempre buscamos recorrernos hacia atrás. La rudeza no es cuestión de fuerza física, sino de mucho corazón y emociones desbordadas.
Conducir un JEEP moparizado no es exactamente lo mismo que cualquier otro, este suele tener aditamentos que lo hacen más alto y hasta más ancho, puede portar el ‘winch’, aquél gancho de arrastre para ayudar a cualquier otro vehículo encallado en algún terreno difícil, o el ‘snorkel’ que ayuda al motor a respirar y no se ahogue al atravesar una inundación o un río, las llantas pueden ser mucho más grandes y anchas. Un Jeep moparizado puede portar canastilla para el equipaje en el techo, y llevar al frente luces que alumbrarán más que solo el camino. Todo este tipo de accesorios (únicos) los tiene MOPAR, creados bajo diseño y especificaciones de y para vehículos del grupo FCA.

 

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Ya en Chiluca, Edo. Mex. / Foto: 4R

 

RUTA 4×4

Yo elegí un Jeep Mojo para el trayecto (Mopar bautiza con nombres a los Jeep que modifica, y obviamente dependiendo sus variaciones), ese que no tiene techo ni ventanas, súper aventurero y para las que nunca se peinan como yo; aquél de llantas con más pulgadas que lo hacían más alto que el resto pero también más rudo, y el del color más llamativo, con el que al ir rodando la gente nos veía como todas unas mujeres empoderadas.
Recorrimos la carretera hacia Toluca para llegar a un lugar llamado Chiluca en el Estado de México; el frío viento golpeaba nuestra cara y cabello, después, el Sol nos quemaba con todo su calor, nosotras sin bloqueador ni chamarra gruesa seguimos el camino con una enorme sonrisa en la boca que se secaba con el aire, en verdad disfrutamos la travesía y jamás se apagó la coquetería femenina.

Llegamos a un parque OffRoad, de esos donde hay ejercicios muy complicados para disfrutar las bondades de los todoterreno, así que pusimos la función de 4Low con mucha fuerza (la palanca es dura para nuestros brazos pero nada del otro mundo, es como abrir un frasco de mermelada sin ayuda varonil) y entramos al terreno. Pendientes en ascenso y descenso muy pronunciadas, inclinaciones de 45 grados, charcos de lodo y grava, escaleras en ascenso, un tramo de piedras enormes para atravesar, y un ejercicio de ‘flex’ fueron nuestro parque de diversiones y consumo de adrenalina. Una y otra nos acompañábamos, nunca sin romper el orden y compañerismo seguíamos el camino, si alguna se atoraba gritaban desdel el Jeep de atrás: “tú puedes”, y finalmente “todas pudimos”, cada una al volante con sus virtudes, nervios y miedos, confiando al 100% por ciento en estos poderosos vehículos modificados, hechos para cruzar cualquier terreno y poder ser manipulados tanto por hombres como por mujeres. El 4×4 es para todos, solo hay que ser atrevidos y personas felices. El talento lo tenemos, solo falta apoyarlo.