Mujeres al volante

En 2Ruedas, Motomanía
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Los años han cambiado y las mujeres hemos pasado de ir en el asiento de al lado a ser las que conducen. Y no se trata de feminismo sino de autosuficiencia y determinación para demostrar que no es un tema cultural ni tampoco de género; conducir cualquier tipo de vehículo es cuestión de gusto, astucia y movilidad.

 

¡Chicas!, el uso de las motocicletas se ha convertido en una alternativa de movilidad gracias a su bajo consumo, y cada vez más, forma parte de un paisaje urbano y ¿por qué no? del mundo femenino. Así que, conforme a la evolución de la vida, las mujeres cada vez ocupamos mayor campo en espacios donde solo se podía ver a hombres… no se me vayan a ir del lado de la emancipación femenina, más bien vayamos al lado de ‘fuera miedo’ y simplemente hacer lo que física, mental y emocionalmente se nos es permitido.

 

¿Por qué las mujeres debemos tener una moto?

Aunque se puede manifestar que como lindas y coquetas féminas, la moto interfiere en hábitos de cuidado y arreglo, encontramos estrategias que nos ayudan adaptarnos a las dos ruedas. Una mujer que anda en moto es percibida y se siente a sí misma como una mujer fuerte, bella, libre y autónoma, un peinado de salón o un vestido lindo no será impedimento.

Año tras año, más mujeres se identifican con la idea de “andar en moto”, ya no solo en el asiento trasero sino ahora con el deseo de tomar el manubrio a su mando y obtener altas cantidades de libertad, independencia y mucha adrenalina. No es tanto un tema de movilidad y bajo consumo (que por supuesto este tipo de vehículos proporcionan), si no más bien de igualdad y mucha diversión.

El vínculo de la mujer y la moto -cada vez más común- ha significado un desarrollo en la sociedad y elevado el autoestima de muchas de ellas con el simple hecho de darse cuenta que no se necesita fuerza bruta para manipular un monstruo de fierro, sino maña, concentración, ganas y mucha práctica. Además, una mujer siempre se ha visto y se verá sexy sobre una moto, ya sea por estrategia publicitaria o por puro placer, pero la fragilidad de una mujer sobre una potente motocicleta siempre dará como resultado algo extravagante.

Las féminas, hemos ganado territorio en un mundo que llegó a ser catalogado mayoritariamente como masculino, demostrando capacidad, talento y compartiendo la vía pública a la par de los hombres. Hoy, las mujeres también nos desplazamos por la ciudad -y hasta en carreteras- en un medio visibilizado como tosco, peligroso y solo para hombres. En realidad, tener una moto y utilizarla para movernos cotidianamente, es lo mejor que nos puede pasar.

Además de romper el estigma de que las motos son de y para varones, ¡créanme! la sensación de autodeterminación y autosuficiencia que nos ofrecen la disfrutamos mucho más.

Dejemos como mito que las motos pequeñas son para las chicas y las más grandes y pesadas para los machos de pelo en pecho. Es verdad que una motocicleta de mayor cilindrada requerirá de mayor experiencia y más fuerza, pero también es cierto que son de las más ‘hot’ para usar. También existen los scooters, aquellas motonetas que son para todo el mundo -no solo para mujeres- y son más citadinos, fáciles de usar, de estacionar, muy ligeros y con más compartimentos como para colocar la bolsa en cada trayecto.

Así que… mujeres, cómprense una moto, no les dará más que felicidad y elevará su autoestima. Eso sí, hay que utilizar siempre el equipo de seguridad adecuado.